Las ventas al detal impulsan la actividad económica, la cual creció un 0.9% al cierre de 2025
La actividad económica de Puerto Rico registró un repunte al cierre de 2025, disipando preocupaciones sobre una posible debilidad durante la temporada navideña. Así lo revela el más reciente informe del Índice de Indicadores Coincidentes (IIC) y del Índice de Indicadores Adelantados (IIA), correspondiente a diciembre de 2025, divulgado por el economista Ángel Rivera Montañez.
El IIC —que mide el comportamiento actual de la economía— aumentó preliminarmente 0.1% en diciembre, alcanzando 111.1 puntos (base 2019=100). El avance se produce luego de una contracción en noviembre y sugiere que la economía logró mantener dinamismo al finalizar el año. A tasa anual, la actividad económica creció 0.9% en comparación con diciembre de 2024.
El informe destaca que el empleo asalariado no agrícola fue el principal motor del crecimiento mensual, acompañado por avances en la manufactura y un aumento en las ventas al detal ajustadas por precios y factores estacionales, lo que apunta a una mayor propensión al consumo por parte de los hogares. Sin embargo, el sector de la construcción y la producción de energía eléctrica registraron retrocesos durante el mes.
En términos acumulados, el promedio del primer semestre del año fiscal 2026 refleja un crecimiento de 0.7% respecto al mismo periodo del año anterior. De igual forma, el año calendario 2025 cerró con un alza promedio de 0.7%, por debajo del 1.6% observado en 2024, confirmando que la economía continúa expandiéndose, aunque dentro de un entorno de desaceleración.
El desempeño del cuarto trimestre de 2025 también resultó mejor de lo anticipado. A tasa trimestral, la actividad económica aumentó 0.5%, tras una caída en el trimestre previo. No obstante, la tasa de crecimiento anual del trimestre fue de 0.6%, la más baja de los últimos tres trimestres, lo que refleja una moderación en el ritmo de expansión.
Por su parte, el Índice de Indicadores Adelantados, que anticipa la trayectoria futura de la economía, registró en diciembre una reducción de 0.3%, marcando su segunda caída consecutiva luego de varios meses de incrementos. El principal factor negativo fue el aumento en las solicitudes iniciales de desempleo. También incidieron negativamente las expectativas de los gerentes de compras del sector manufacturero, reflejadas en el PR-PMI, lo que sugiere un desempeño industrial más moderado.
En contraste, el gasto en bienes duraderos mostró una recuperación significativa tras la caída del mes anterior, impulsado principalmente por las ventas de vehículos de motor. La oferta monetaria y las órdenes de maquinaria industrial también contribuyeron positivamente, mientras que la reducción en los precios del crudo ayudó a moderar presiones inflacionarias, aunque eventos geopolíticos recientes podrían alterar esa tendencia en los próximos meses.
“A pesar de la disminución mensual del IIA, su tasa de crecimiento en una ventana de seis meses se aceleró y se mantiene elevada, lo que sugiere que la economía aún presenta dinamismo y mantiene bajo control el riesgo inmediato de recesión. El índice de difusión permaneció por encima del umbral crítico de 50 puntos, lo que indica que la expansión continúa siendo relativamente generalizada entre sectores”, señaló Rivera Montañez.
Sin embargo, el economista advierte que persisten riesgos que podrían incidir negativamente sobre el desempeño económico en el corto plazo. Entre ellos, mencionó los elevados costos de bienes asociados a aranceles, la incertidumbre relacionada con la reestructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica, posibles cambios en políticas fiscales federales y la desaceleración en mercados internacionales relevantes. Como resultado, se mantienen las expectativas de una desaceleración económica al menos durante el primer trimestre de 2026.
Los índices compuestos como el IIC y el IIA constituyen herramientas claves para identificar puntos de inflexión en los ciclos económicos, evaluar el impacto de políticas públicas y anticipar cambios en la actividad productiva. En el caso de Puerto Rico, ambos indicadores han demostrado ser efectivos para medir las distintas fases del ciclo económico y anticipar periodos de recesión o recuperación.
FUENTE: El Vocero


