El 17 de marzo de 2026, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos emitió una dispensa de la Ley Jones, que permite a embarcaciones de bandera extranjera transportar petróleo y gasolina entre puertos de Estados Unidos, lo que incluye a Puerto Rico. La dispensa, que se extendió hasta el 16 de agosto, ha tenido ciertos efectos logísticos al establecer nuevas rutas comerciales, según un informe del Cato Institute.
“La suspensión de la Ley Jones para un número limitado de envíos de energía y fertilizantes no solo incrementó el volumen del transporte marítimo interno, sino que también activó rutas comerciales que la flota nacional protegida no había cubierto —en algunos casos, no podía cubrir por falta de los buques necesarios— durante los 20 años para los que se dispone de datos. Esto constituye una sólida evidencia que respalda la crítica recurrente de que la Ley Jones reprime el comercio interno al impedir un intercambio comercial económicamente viable entre los estadounidenses”, según el análisis del Cato Institute, un laboratorio de ideas con sede en Washington D. C.
Dos buques cisterna con bandera extranjera transportaron combustible desde Bayonne, New Jersey, a Puerto Rico, lo que representa los primeros transportes de este tipo en 20 años de registros de la National Ballast Information Clearinghouse (NBIC), que recopila los informes que los buques deben presentar al hacer escala en puertos de Estados Unidos.
En los últimos 20 años solo se han registrado cinco viajes de buques cisterna que cumplen con la Ley Jones desde puertos de New Jersey a Puerto Rico, cuatro de los cuales fueron barcazas. El único traslado realizado por un buque cisterna autopropulsado que cumple con la Ley Jones tuvo lugar hace más de una década, en junio de 2016.
En junio, un buque cisterna con bandera portuguesa transportó fertilizantes desde San Juan, Puerto Rico a Point Comfort, Texas. “Puerto Rico no es un proveedor importante de energía a granel ni de productos químicos para el territorio continental de Estados Unidos, por lo que es probable que los buques cisterna que transitaron entre Puerto Rico y Texas lo hicieran vacíos”, señala Cato Institute. El NBIC no registra viajes previos amparados por la Ley Jones entre Puerto Rico y Point Comfort.
Dos buques de transporte de gas licuado con bandera extranjera han entregado propano a Puerto Rico a través de la ruta Marcus Hook, Pensilvania, y Puerto Rico, una ruta no registrada en los archivos históricos, “lo que refleja la completa falta de buques de transporte de gas licuado que cumplan con la Ley Jones y que sean capaces de prestar servicio”.
El informe señala que la exención temporal de la Ley Jones, aunque muy limitada en el tiempo y a los productos aplicables, ha logrado impulsar un nuevo comercio interno. Cuestiona, por tanto, que la Ley Jones podría estar restringiendo el comercio de productos y el establecimiento de nuevas rutas. ¿A menos que el Congreso de Estados Unidos actúe para que la exención sea permanente y amplia, nunca lo sabremos?
Por otro lado, un análisis realizado por Estudios Técnicos, Inc., una firma de consultoría puertorriqueña, llegó a la conclusión que la dispensa de la Ley Jones, que buscaba aliviar el posible efecto inflacionista de la subida del petróleo durante la guerra en el Medio Oriente, ha tenido ciertos efectos logísticos, pero “no ha sido un instrumento eficaz para reducir los precios de la gasolina” ni en Puerto Rico ni en Estados Unidos.
En Puerto Rico, la dispensa amplió las opciones de transporte marítimo, pero la Isla sigue expuesta a los precios del petróleo en los mercados internacionales. El principal factor que afecta el precio de la gasolina es el conflicto bélico que se desató después de que Israel y Estados Unidos atacaran a Irán a finales del mes de febrero.
Por otro lado, el número de embarcaciones que transportaron combustible a Puerto Rico desde que se aprobó la dispensa ha sido limitado. Entre el 25 de abril y el 27 de mayo de 2026, llegaron a Puerto Rico 11 cargamentos de combustible. Los buques, con banderas principalmente de las Islas Marshall, Singapur y Liberia, zarparon desde terminales en el Golfo de México con destino a San Juan, Yabucoa, Guayanilla y Peñuelas. En el caso del transporte de gas licuado de petróleo desde Houston a Puerto Rico, la embarcación pertenece a una compañía registrada en Suiza.
“Un beneficio que se ha mencionado para Puerto Rico es el de un suministro energético más amplio, ya que la dispensa abrió la flota mundial de gas licuado (propano) a rutas domésticas, permitiendo por primera vez que el propano a granel llegue a Puerto Rico desde el territorio continental de Estados Unidos de forma más amplia”, señaló Juan Castañer, de la División de Análisis y Política Económica, Estudios Técnicos, Inc.
FUENTE: Sin Comillas


